
El XV Congreso Sindical Mundial se efectuó en La Habana. A continuación reseñamos la visión de una periodista mexicana sobre ese evento, como referencia.
Por MARCIA SÁNCHEZ CURIEL*
Arriba los pobres del mundo de pie los esclavos sin pan y gritemos
todos unidos: ¡Viva La Internacional! Removamos todas las trabas
que nos impiden nuestro bien cambiemos el mundo de fase hundiendo
al imperio burgués agrupémonos todos en la lucha final y se alcen los
pueblos por La Internacional agrupémonos todos en la lucha final
y se alcen los pueblos con valor por La Internacional…
Entonando estas estrofas, 534 representantes de 248 organizaciones de 72 países marcaron el inicio al XV Congreso de la Federación Sindical Mundial (FSM), el Himno de La Internacional, el himno de todos los trabajadores del mundo, compuesto en el año de 1871 por los franceses Eugenio Pottier (letra) y Pedro Degeyter (música). Este himno representa los ideales supremos de la clase trabajadora y revitaliza su espíritu de lucha.
La clase trabajadora mundial se reconoce y se une, no sólo por este significativo himno; la raíz del movimiento sindical internacional inicia y se fortalece durante y después de la Segunda Guerra Mundial. En el transcurso de ésta, la burguesía restó toda importancia a la independencia, al patriotismo y a la paz, aunque alegaba estar a favor de los intereses nacionales, de ahí que los trabajadores entendieran que sus intereses sólo podían ser conquistados y defendidos por ellos mismos y sólo si adquirían una mayor conciencia de clase y lograban la unidad y el progreso en contra del enemigo de la humanidad: el facismo.
La actuación de los sindicatos soviéticos fue de trascendencia histórica creando una coalición antifacista que facilitó los contactos entre sindicatos de los países que peleaban contra Alemania. Es en 1941 cuando el Consejo Central de Sindicatos Soviéticos (CCSS) estrecha relaciones con el Congreso de los Sindicatos ( Tradeunions ) Británico (CTB) y crean en ese mismo año el Comité Sindical Anglo Soviético. Para 1944 ya existían comités similares entre sindicatos franceses, soviéticos e italianos.
El nacimiento de una central sindical internacional única se estaba gestando, para ello se creó un Comité Preparatorio en el que intervenían sindicatos de Estados Unidos, de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y de Inglaterra, y convocaron a una Conferencia Sindical Mundial, en febrero de 1945. En esta Conferencia, las corrientes progresistas (soviéticos) y reformistas (británicos) se enfrentaron: los progresistas pugnaban por la creación de una organización sindical verdaderamente combativa, revolucionaria y mundial, con base en una amplia democracia; mientras que los reformistas intentaban restablecer a la Internacional Sindical de Amsterdam.
Se acordó entonces la Carta de los Derechos Fundamentales de los Trabajadores y sus sindicatos; además se creó un Comité Administrativo con el fin de elaborar el Estatuto de la FSM y convocar a una nueva conferencia.
La Segunda Conferencia Sindical Mundial se llevó a cabo el 25 de septiembre en París; en ella se discutió la adopción del Estatuto de la Federación Sindical Mundial.
El 3 de octubre de 1945, la Conferencia Sindical se transformó en Congreso Constituyente de la FSM al ser adoptado el Estatuto que plantea los siguientes objetivos: organizar y unificar a los sindicatos del mundo entero, ayudar a los trabajadores de los países débilmente desarrollados a organizarse; luchar en contra de las guerras, las causas que las engendran y por una paz duradera; defender los intereses de los trabajadores de todo el mundo, entre otros. Participaron 272 delegados representantes de alrededor de 67 millones de trabajadores de 56 países. Como es de suponerse, la FSM ha pasado por diferentes momentos históricos concretos, y desde 1945, en París, hasta nuestros días, los enemigos de clase y el gran capital, que nunca estuvieron de acuerdo en que los trabajadores se unieran en una sola organización, han invertido millones de dólares y, en ocasiones, han logrado su cometido: fraccionar el movimiento sindical y desideologizar a la clase trabajadora. La FSM ha superado duras campañas reaccionarias y trabaja por recuperar el pensamiento progresista para transformar la sociedad.
El Congreso convoca cada cuatro años. Ahora Cuba por segunda ocasión lo acoge. Participan organismos afiliados y no afiliados y se enfrentan nuevos retos. Hoy la clase trabajadora se encuentra más homogenizada que nunca, debido a los coincidentes padecimientos a que la somete el neoliberalismo. Los retos en los últimos años no se enmarcan sólo en nuevas conquistas o mejores condiciones laborales, la terrible realidad los distrae en defender conquistas anteriores, pues el sistema económico capitalista les arrebata sus derechos. Hay que luchar, también, por la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, para ello hay que buscar soluciones que sólo en la unidad se pueden encontrar. En este contexto la FSM vuelve a sesionar.
La lucha contra la desideologización de clase
1° de diciembre de 2005, tres de la tarde, el Palacio de Convenciones en la ciudad de La Habana, Cuba, numerosos observadores de diferentes países atestiguaban que los trabajadores del mundo se unían, hombres y mujeres de diferentes razas, nacionalidades, religiones, ideologías políticas y lenguas, con el fin de fortalecer la unidad sindical para hacer frente a nuevos y peores problemas y cumplir con los objetivos del Estatuto de la FSM.
Pedro Ross Leal, secretario general de la Confederación de Trabajadores de Cuba, dio la bienvenida a la clase trabajadora mundial. Por principio, rindió un informe de la situación política, económica y social que guarda su país debido al brutal bloqueo que Estados Unidos ha mantenido durante 45 años en contra de la isla.
En torno al Congreso, se refirió a la hegemonía neoliberal que ha logrado la ultraderecha y que busca someter a los pueblos del mundo a base de “sangre y fuego”, creando “guerras preventivas sorpresivas” como en el caso de Irak y probablemente Siria, Corea del Norte o Cuba.
Ese sistema tiene al 80% de los pueblos del planeta cada vez más pobres y más explotados, aseguró, destruye a la humanidad, crea pandemias que amenazan continentes enteros, aniquila el medio ambiente, devora reservas de petróleo y acaba con la aspiración de protección laboral a que tienen derecho los trabajadores y que proclama la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Denunció el debilitamiento del movimiento sindical que enfrenta una crisis sin precedentes, pues con el cierre de empresas y fábricas o el desplazamiento indiscriminado en busca de mano de obra barata, la privatización, la desestructuración laboral, el despido masivo, la no creación de puestos de trabajo estables y la desaparición de miles de sindicatos, millones de trabajadores han abandonado sus filas e importantes segmentos del movimiento sindical han renunciando a la lucha, lo cual contribuye a su descrédito.
Dijo que la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), en su pasado Congreso aprobó un llamado a la unidad del sindicalismo internacional, tema en el que coinciden con la FSM, pues es una necesidad histórica, aunque aseguró que alcanzar esa unidad “no debe ser a cualquier precio”.
Se refirió a la unidad del movimiento sindical que la FSM pretende, centrada en la lucha contra el libre comercio y que contribuya a verdaderos procesos de integración, que comparta la lucha por la abolición de la deuda externa y que defienda los derechos de los trabajadores inmigrantes.
Finalmente, exhortó a unir fuerzas, pero no sólo a los trabajadores, también a los campesinos e indígenas, a los jóvenes y estudiantes, a los desempleados y pensionados, a las mujeres y los hombres de bien que comparten esos sueños y esperanzas, para ello habrá que tener “profunda fe en los valores del ser humano y en su extraordinaria capacidad de crear, de luchar y de vencer”.
Después de la bienvenida, la clase trabajadora identificada entre sí dio inicio a las sesiones con el tema de Elección de la Presidencia y Comités; se informó que en el Consejo Presidencial se habían añadido algunos nombres, pues hubo solicitudes de Chipre, Líbano y Brasil para que se les incluyera en el comité constitucional, al de nominaciones y al de absoluciones, respectivamente.
En el tema de nuevas afiliaciones se indicó que ese mismo 1º de diciembre la FSM admitió como afiliadas a la Federación Unitaria de Trabajadores de la Industria Eléctrica del Ecuador y al Sindicato Nacional de Trabajadores de Servicios y Actividades Conexas de Chile, al igual que a dos organizaciones de la India, lo que dio como resultado que 34 nuevas organizaciones se sumaran a la FSM.
El hasta entonces secretario general del la FSM, Alexander Zharikov, presentó el informe principal de actividades. Dijo que debido a los embates del imperialismo, la FSM ha redoblado esfuerzos en el trabajo realizado en diferentes partes del mundo como en la reunión de 2000 en Brasil, o la de 2002 en Paris, así como las reuniones regionales celebradas en Asia, América y Europa.
Informó que en el último período la FSM organizó de 25 a 30 conferencias y seminarios en las que se abordaron temas como la deuda externa, los salarios, la juventud, las mujeres y el medio ambiente, entre otros.
Señaló que algunos de sus miembros estuvieron en reuniones decisivas respecto al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial, rechazando sus políticas neoliberales, al igual que en reuniones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) como la de Cancún, México, además de movilizarse contra la privatización del sector energético, y que el 29 de septiembre de 2005 respondieron al llamado de las Uniones Internacionales Sindicales para manifestarse contra las políticas económicas que dañan a los trabajadores, además de participar en luchas que han tenido lugar en países como Grecia, Italia, España, Alemania, y otros.
El sindicalismo, dijo, se ha declarado contra la ocupación de Palestina, de Irak, de Afganistán y de Siria y han desarrollado firmes campañas contra el bloqueo imperialista a Cuba, además exigió la liberación de los Cinco Héroes cubanos detenidos en Estados Unidos y manifestó apoyo al proceso bolivariano que vive Venezuela.
Aseguró que han participado en foros sociales bajo el lema de que “otro mundo mejor es posible”, y que la política de unión histórica de la FSM se sumó a la iniciativa de crear el Foro Internacional de Sindicatos y se han celebrado dos reuniones al respecto en los años 2004 y 2005.
Se lamentó de que no pudieron mejorar su trabajo en África por diversas razones y por falta de recursos, y aunque se han dado los pasos iniciales para revitalizar el trabajo, falta mucho por hacer.
Finalmente habló de una nueva etapa de lucha en la que se debe lograr la movilización de los trabajadores, reforzar los sindicatos, pasar de la defensa a la ofensiva, pues los sindicatos más fuertes deben intensificar la solidaridad con los que luchan contra las fuerzas de agresión, de ocupación, de boicoteo y de sanciones, contra la pobreza, en defensa de la soberanía y mejores condiciones de trabajo. Señaló que se necesita un enfoque optimista, constructivo y renovador, así como solidaridad, conciencia y un internacionalismo fuerte, concluyó.
En nombre de la OIT, el director de la Oficina de Actividades de los Trabajadores aseguró que la FSM y la OIT comparten valores como la justicia social, la paz y el desarrollo, y apoyan los objetivos siguientes: empleo decente para todos los trabajadores del mundo y promoción de la dignidad de los pueblo que se ha visto afectada por una globalización en donde los valores del mercado tienen preferencia sobre los valores humanos.
Informó que anualmente hay que crear 40 millones de empleos, pero que el modelo actual de globalización no facilita este propósito; dijo a los presentes que para lograrlo se requiere del diálogo social, levantar las voces de los sindicatos y el fortalecimiento de éstos, el cual se logrará a través del respeto al derecho de libre organización y de negociación colectiva (convenios 87 y 98, respectivamente).
Por su parte, el vicepresidente de la Federación de Trabajadores de China dijo que en estos momentos la promoción de la paz, la cooperación para el desarrollo y el avance se han convertido en una tendencia mundial, pero que las contradicciones se intensifican pues no hay un cambio fundamental en el orden político internacional; insistió en que la globalización ha ampliado la brecha entre los países pobres y el desarrollo.
Antes de escuchar el informe de los secretarios regionales, en la sala del Palacio de Convenciones el silencio fue general: a la pena mundial se sumó este XV Congreso al guardar un minuto de silencio por las víctimas del tsunami.
Las palabras de los secretarios regionales de África, América, Asia, Europa y Oriente Medio coincidieron con el informe que presentó el secretario general respecto a la visión de un mundo masacrado por el imperialismo, en el que no hay respeto a los derechos humanos, menos a los laborales ni a la soberanía y autodeterminación de los pueblos. Las consecuencias son dramáticas: enormes deudas externas, desempleo, trabajo infantil, graves problemas de salud que provocan pademias, desmantelamiento de los derechos laborales, guerras en Yugoslavia, Afganistán e Irak; la agresividad de los círculos militaristas en Colombia, las intervenciones de las fuerzas reaccionarias en Venezuela, la agresividad de Israel contra Palestina, el bloqueo sobre Cuba y las terribles huellas del imperialismo en África. Además de referir actos específicos realizados en sus regiones, pidieron unidad sindical como vía principal para enfrentar y contrarrestar las agresiones neoliberales, así como movilizaciones, nuevas estrategias y nuevas formas de cooperación, además de la renovación del discurso sindical.
Delegados e invitados, representantes de organizaciones sindicales que tuvieron uso de la palabra, se sumaron a esas apreciaciones, al tiempo que señalaban puntos críticos de su problemática:
La Organización de Uniones Africanas denunció que su región es utilizada para todo tipo de experimentos neoliberales.
La Federación Sindical de Siria aseguró que Estados Unidos quiere que renuncien a su soberanía y le ayuden a invadir Irak.
La Corriente Sindical Clasista de Brasil pidió un plan de lucha internacionalista.
La Federación Sindical de los trabajadores de Sudán denunció que después de que ahí se descubrió petróleo iniciaron las “patrañas” del “animal hambriento” que es el neoliberalismo.
La Federación General de Sindicatos de Corea manifestó que su pueblo trabaja por la reunificación pacífica.
La Confederación de Pueblos, Organizaciones Indígenas y Campesinas del Ecuador sugirió se incluya en la lucha a nuevos actores sociales y culturales como el movimiento indígena latinoamericano.
La Central Unitaria de Trabajadores de Colombia propuso una política de alianzas persistentes para abrir puertas con toda la gama de sectores.
La Unión de Sindicatos Árabes dijo que es necesario reformar la disposición a la lucha y mejores métodos de acción.
La Unión Internacional de Sindicatos y Trabajadores de la Energía, del Metal, la Química, el Petróleo e Industrias Afines encabezados por el Sindicato Mexicano de Electricistas plantearon la defensa de la industria eléctrica desde tres frentes: 1) jurídico: basado en la Constitución de la República; 2) político: conformando un bloque de países de América Latina y el Caribe con problemas semejantes, y 3) una táctica de movilizaciones y denuncias.
La organización 11/99 de Nueva York aseguró que la situación laboral de Estados Unidos obligó a los 275 mil miembros de esa organización a desafiliarse de la Federación Americana del Trabajo (AFL-CIO) por no tener otras alternativas.
La Confederación Nacional Textil de Chile manifestó que hoy ven con esperanza la nueva Alternativa Bolivariana (ALBA) que constituye un paso considerable en el camino de la unidad y la integración de los pueblos.
El Sindicato de los Estudiantes de Suiza y de la Federación Europea del Sindicalismo Alternativo de la Educación dijo que aún en los países ricos no llegan a obtener los resultados en educación que se dan en Cuba y luchan por recuperar lo que el neoliberalismo les ha quitado en el campo de la educación pública.
La Federación de Trabajadores de Sri Lanka habló del problema de género y agradeció la presencia de médicos cubanos en su país después del tsunami.
La Organización de Salud y Educación de Sudáfrica se refirió a la importancia que se debe dar a las epidemias que están afectando al mundo como el SIDA y el difícil acceso económico a los medicamentos.
La Confederación General de Vietnam aseguró que están trabajando en formar un nuevo franco de lucha para reestructurar el movimiento sindical.
El Sindicato de Trabajadores de Martinica denunció que el trabajo en condiciones de higiene precarias es una amenaza para la vida.
Por su parte, la Universidad Obrera de México, representada por su director Darío Rojas Macías, presentó un documento a nombre de la Cooperativa Pascual, en el que se denuncian las violaciones a los derechos laborales, económicos, sociales y culturales de los trabajadores de esa empresa cometidas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación después de que ésta dictara el fallo en contra de la cooperativa, retirándole su derecho a la posesión de los predios que ocupan sus plantas de producción en el Distrito Federal.
Con este panorama a cuestas se llevaron a cabo las comisiones de trabajo sobre “La globalización neoliberal y el papel de los sindicatos” y “La lucha por la paz y contra el imperialismo” y en los debates surgieron numerosos pronunciamientos, reflexiones y análisis que planteaban cómo recuperar espacios, organizando movimientos y campañas de acción conjunta y unidad sindical; sin embargo, el verdadero debate surgió al tomar el tema de una posible fusión con otras centrales internacionales como la CIOLS o la Confederación Mundial del Trabajo (CMT), pues aunque se reconoce que la unidad es imprescindible para enfrentar la ofensiva globalizadora, no todos estaban de acuerdo en una apertura a “tal grado”, ya que mientras unos defendían la tolerancia, otros (la Central Sindical Clasista –CSC– de Brasil, la Confederación General de Trabajadores del Perú –CGTP–, el Frente de Trabajadores de la Energía –FTE– de México, entre otros) no aceptaban la unidad con organizaciones “de conciliación”.
Los debates en las mesas de trabajo no tuvieron diferencias en cuanto a la realidad que impera en los cinco continentes y que refleja que los gobiernos del mundo olvidan su misión: implementar una política económica capaz de organizar a la sociedad hacia la producción de bienes y servicios que impulsen el nivel de vida de su población. Para asegurarse de ello, cada país cuenta con leyes que garantizan derechos sociales y recursos estratégicos, sin embargo, el sistema económico neoliberal está logrando someter a esos gobiernos a violar o desmantelar dichas leyes, al tiempo que apoyan políticas económicas que representan los intereses de las grandes empresas trasnacionales. En el camino se privatizan los servicios sociales básicos de los trabajadores y los activos públicos de las naciones en todo el mundo, lo cual tiene implicaciones no sólo en la soberanía y autodeterminación de los países, sino también en los derechos sociales.
Ahora bien, los resolutivos adoptados por el Congreso proponen trabajo arduo para lograr objetivos contrarios a esas tendencias, pero hay dos puntos que merecen destacarse: uno tiene que ver con el propósito de lograr un modelo económico alternativo, pues “otro mundo mejor es posible” y hoy, como siempre, sólo los trabajadores podrán defender sus intereses; el otro, es el reconocimiento de que el movimiento sindical mundial necesita reestructuración y fuerza de unidad internacional. La economía se ha globalizado y para hacerle frente los trabajadores del mundo deben globalizar la lucha.
Queremos contribuir a la necesaria resistencia para combatir el proyecto del capital, así como a la búsqueda de una alternativa para la transformación económica y social del mundo. Debemos unirnos en la lucha contra el desempleo y por el pleno empleo, la eliminación de la explotación, la pobreza y la miseria, a favor de la nacionalización y el desarrollo de los servicios públicos, contra la privatización y los traslados de empresas, por el incremento del salario real, por un mayor nivel de la protección social, por el respeto a la negociación colectiva y la legislación laboral, por el respeto a los derechos laborales y sindicales (Resolutivo 19).
Con la celebración de su XV Congreso, la FSM sin duda salió fortalecida: sigue siendo un foro de debate abierto; en el tema de una central única se maduraron condiciones que dejaron abierto el camino hacia la concretización de esa idea; manifestó su claro repudio a las acciones que atentan contra la humanidad; superó en mucho a los dos congresos anteriores (Siria, 1994 y la India, 2000), ya que contó con la presencia de organizaciones de casi todos los países de América Latina; fue significativo que entre los participantes se encontraran delegados de 17 países de África y Oriente Medio, 11 países de Asia, y casi todos los sindicatos de la India, lo que muestra la búsqueda de nuevos enfoques, métodos y estilos de trabajo, además de adoptar nuevas estructuras con el fin de romper viejas inercias burocráticas con la renovación de autoridades.
En la nueva dirigencia se eligió como presidente a un delegado de los sindicatos sirios (Mahamad Azzouz), como secretario general a un representante de los sindicatos griegos (George Marvikos) y las vicepresidencias representadas por un dirigente de cada uno de los continentes. México, a través del secretario general del SME, Martín Esparza, fue nombrado secretario general de la Unión Internacional de Sindicatos de Trabajadores de la Energía, el Metal, la Química, el Petróleo e Industrias Afines (UIS-TEMQPIA).
Luego de cuatro días de trabajo en la clausura del congreso, George Marvikos, el nuevo secretario general, proyectó los trabajos del FSM para los próximos años, como incrementar las acciones con los jóvenes, las mujeres, intelectuales, trabajadores migrantes y obreros agrícolas. “La experiencia demuestra que unidos podemos avanzar y enfrentar todos los obstáculos” manifestó.
Por su parte, Pedro Ross aseguró que la FSM concluyó su congreso con la convicción de que el porvenir de los trabajadores transita por la lucha contra el imperialismo. “Seamos dignos de la confianza que millones de trabajadores depositan en nosotros”, “el sindicalismo nada gana negociando con el capital”.
La FSM trabaja por seguir manteniendo en alto las banderas de lucha por la unidad sindical, los principios de solidaridad de clase, la lucha ideológica y política contra la dominación del neoliberalismo, por la recuperación del pensamiento progresista en el movimiento sindical; exhortó una vez más a todos los trabajadores del mundo a unir fuerzas y voluntades para luchar por la transformación de la sociedad, contra el “Nuevo Orden Mundial” excluyente, contra las guerras preventivas y por ese “otro mundo mejor es posible”, capaz de preservar la paz.
El futuro no se vislumbra sencillo, el trabajo no será fácil, pero la voz de la clase trabajadora vuelve a llenarse de fuerza y vigor al entonar las estrofas:
el día en que el triunfo alcancemos ni esclavos ni hambrientos habrá/
la tierra será el paraíso de toda la humanidad/ que la tierra dé todos sus frutos y la dicha en nuestro hogar/
el trabajo es el sostén que a todos de la abundancia hará gozar/ agrupémonos todos en la lucha final/
y se alcen los pueblos por La Internacional,/
agrupémonos todos en la lucha final/
y se alcen los pueblos con valor por La Internacional.
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* Reportera de la Universidad Obrera de México.
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