
Por Roberto Hernández, enviado especial
Atenas, 8 abr (PL) A un costado de la exclusiva Marina Faliro, en el puerto El Pireo, yace el barco pesquero Poseidón probablemente hundido por el Dios griego homónimo, furioso por la pequeñez del monumento a su grandeza.
Entre herrumbres y recuerdos, el buque sigue disfrutando del baño gratuito de las frías aguas del Mar Mediterráneo muy cerca de un minúsculo arrecife, que debe haber contribuido a su ocaso.
Dueño del olimpo griego, Poseidón o Zeus como también se conoció al mítico personaje cuenta con otros monumentos en la milenaria Atenas, que comparte su amor con el de la protectora diosa Atenea, representada como una bella y fiera guerrera.
Además del templo de Zeus Olímpico, cerca del Partenón, en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas se conserva una gigantesca escultura suya del tamaño de cuatro personas unidas simultáneamente.
Volviendo al Pireo, el mayor puerto de Grecia y uno de los más importantes del Mediterráneo, llegamos al estadio de la Paz y la Amistad, construido para los Juegos Olímpicos de 2004, y que ahora es la sede del XVI Congreso Sindical Mundial.
Muy cerca se encuentra el cuartel general del más ganador club de fútbol griego, el Panathinaikos, cuya hinchada es famosa por los enfrentamientos con los simpatizantes de otros equipos en la propia Atenas.
Corona todo el paisaje un soleado muro en el que algunos se aventuran a capturar cualquier descuidado pez y otros a ejercitar sus músculos, incluidas bellas atenienses que siempre tienen la mejor sonrisa lo mismo para los nativos que extraños.
Incluso, como gran dominante de la escena en la milenaria ciudad, desde un espigón de concreto se divisa al norte el Partenón en la Acrópolis, el mayor panteón religioso de la antigua Grecia.
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